10 agosto, 2009

miércoles

"Que coman su almuerzo y se vayan a su casa sanos y salvos con una sonrisa en la cara"
No es la primera vez que lo oigo/leo en los Estados Unidos cuando el director de un cole habla a sus profesores sobre el primer día de clase.
El miércoles no va a ser el día en el que los niños aprendan las partes de una planta o memoricen en clase las tablas de multiplicar.
Pasarán 6 horas conmigo escuchando mi raro acento de España, traerán los materiales que sus padres les han comprado para el curso, conocerán a sus nuevos compañeros de clase, volverán a jugar en el recreo con los amigos que hicieron el año pasado... y poco mas.
Para ellos va a ser un día facil pero dudo que lo sea para mí.
A pesar de ser mi cuarta "remesa" de estudiantes americanos, me sentiré como un novato y la noche anterior me pregunaré una y otra vez... ¿Qué más puedo hacer con ellos? ¡Voy a estar todo el día con el mismo grupo!¡Espero aprenderme el nombre de todos pronto!
Estoy deseando que pasen un par de semanas y que haya una rutina.
Odio los primeros días de clase porque tengo que enseñarles un montón de procedimientos desconocidos para ellos; mis reglas, forma de trabajo, consecuencias y rewards (¿recompensas?)...y lo peor de todo. "Don´t smile until Christmas".
Ésta es una frase que me marcó la primera vez que la escuché. Significa algo así como "No les sonrías hasta Navidad". Todos sabemos que si a un niños le das la mano, te va a agarrar el brazo y si te descuidas... el cuello.
Teachers que leeis el blog.... Ioanna, Ricky, Marietta, Rafa, Rubén... ¿no os pasa algo parecido a vosotros?